Como fruto de su política de ampliación de infraestructuras, la Fundación del pintor, escultor y arquitecto lanzaroteño César Manrique adquirió una finca colindante con su sede, en el término municipal de Teguise, a los pies del volcán de Tahiche, con el objeto de crear una residencia y un taller que sirvan como base de trabajo para artistas y creadores. El terreno de dicha zona está formado por materiales volcánicos recientes que datan de la erupción de 1730, formando un mal país que presenta en su superficie una capa de dos metros de grosor de rocas ígneas de aspecto oscuro brillante. En este suelo en el que, salvo unas pocas higueras refugiadas en los conos o burbujas volcánicas, la vegetación todavía no se ha asentado, la Fundación encargó al estudio canario la restauración de la conocida como Casa de las Cúpulas, proyecto cuya ejecución no ha comenzado aún, y la creación del taller, de nueva planta. Éste se asienta en un solar de forma rectangular aprovechando una excavación previa, producto de la intención de los antiguos propietarios de realizar una piscina junto a la casa.

El taller ha sido concebido como un espacio versátil capaz de dar cabida tanto a las actividades de creación artística como a otras de tipo pedagógico y cultural. Se ha adoptado una solución que resuelve las necesidades del programa en dos niveles. En el nivel superior, en la cota superficial del terreno, se ha planteado un jardín inclinado, mientras que en la cota inferior, protegidos del viento y la luz abrasadora de la isla, se disponen los espacios de trabajo del taller. La cubierta se termina con una capa de picón (lapilli), similar al que mancha el terreno circundante, para lograr la continuidad entre el edificio y el paisaje. Los muros perimetrales se revisten al exterior con mampostería concertada a una cara vista de piedra basáltica de cantera, de treinta centímetros de espesor medio, anclados a los muros de hormigón armado que forman la estructura portante del edificio. También la gran viga delantera en forma de visera que asoma al paisaje marcando una línea de sombra que, pintada en blanco liso, produce un fuerte contraste de textura y colorido con las coladas de lava petrificada.

Las grandes superficies formadas por lunas de vidrio templado que delimitan el perímetro del taller, se recortan para permitir las intrusiones de roca en los espacios interiores. Asimismo, las encimeras de madera que coronan los muretes donde mueren estos afloramientos se recortan siguiendo el perfil de las rocas, para evitar el contacto con ellas y reforzar la idea de un edificio que encuentra su lugar a partir del vacío preexistente y con la oposición de su abstracta geometría planar sobre la superficie quemada y rugosa de la isla... [+]


Obra

Taller de la Fundación César Manrique en Teguise, España.

Cliente

Fundación César Manrique

Arquitectos

Juan Manuel Palerm Salazar y Leopoldo Tabares de Nava y Marín.

Contratista

Construcciones Bayanor.

Fotos

Roland Halbe; Bruno Salas.